martes, 12 de abril de 2016

Inteligencia humana y artificial en el diagnóstico diferencial



Resumen capítulo 11

Inteligencia humana y artificial en el diagnóstico diferencial.

Desde hace mucho tiempo, los humanos han valorado la inteligencia de manera intuitiva como una forma primaria para resolver los problemas de la vida, de los más sencillos a los más complejos. Con la informática biomédica como tema principal, la discusión sobre la inteligencia se limitará al dominio de la medicina.

La tarea del médico es identificar la enfermedad o trastorno particular que causa los signos y síntomas. Esta tarea particular de solucionar un problema se conoce formalmente como diagnóstico diferencial, que a su vez es quizá la más compleja y difícil de todas las tareas que los médicos realizan de manera regular.

Con mucha frecuencia los estudiantes que cursan los primeros años de entrenamiento médico concluyen que el diagnóstico de cualquier enfermedad determinada es un proceso relativamente directo, piensan erróneamente que estos signos y síntomas representan criterios bien definidos en los que puede confiarse para hacer un diagnóstico correcto.

Una situación adicional que hace del diagnóstico diferencial una tarea difícil y compleja es el hecho de que los pacientes puedan desarrollar síntomas y signos compartidos por dos o más enfermedades.
Con el tiempo, los médicos novatos aceptan que no todos los signos y síntomas característicos de una enfermedad, se encontrarán en un caso particular de la misma.





Robert Gagné, psicólogo de la educación, sugiere que los seres humanos tienen cinco capacidades intelectuales básicas: capacidad para desarrollar las bases del conocimiento mediante la adquisición de información, capacidad para realizar varias habilidades intelectuales generalizables, capacidad para construir y ejecutar estrategias cognitivas, para aplicar habilidades psicomotoras y para desarrollar actitudes.

Aunque no hay duda acerca de que las habilidades intelectuales son un factor, parece que tienen un peso menor que el conocimiento específico sobre el problema y la enfermedad.

En esencia, el modelo de Gagné sugiere que el ambiente de aprendizaje debe diseñarse para optimizar el desarrollo progresivo de las habilidades intelectuales que permiten a los seres humanos realizar tareas superiores para la solución de problemas.

No es sorprendente que, como resultado de la enseñanza médica con una orientación instruccionista, los estudiantes tienen el conocimiento declarativo, pero no pueden aplicarlo. En las décadas de 1980 y 1990, Kolb presentó varios modelos teóricos de la mente para construir un modelo educativo que condujera al aprendizaje más eficiente y efectivo. En su teoría de “aprendizaje de la experiencia”, sugería que un entrenamiento que apoyara al mismo tiempo la adquisición de información y el desarrollo de capacidades intelectuales, y que también proporcionara experiencias concretas, permitiría a los estudiantes desarrollar el conocimiento procedimental necesario para realizar de forma gradual tareas significativas de manera competente.

Está claro que los programas de entrenamiento para atención a la salud usarán cada vez más una estrategia basada en las ciencias del aprendizaje para la instrucción en el diagnóstico diferencial.


La medicina está entrando a un nuevo mundo de práctica y entrenamiento médicos. La mente humana es cada vez más capaz de reflejar, con validez creciente, cómo el cerebro procesa la información  y cómo podría permitírsele trabajar de manera más eficiente y efectiva.

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