Resumen capítulo 11
Inteligencia humana y artificial en el diagnóstico
diferencial.
Desde hace mucho tiempo, los
humanos han valorado la inteligencia de manera intuitiva como una forma
primaria para resolver los problemas de la vida, de los más sencillos a los más
complejos. Con la informática biomédica como tema principal, la discusión sobre
la inteligencia se limitará al dominio de la medicina.
La tarea del médico es
identificar la enfermedad o trastorno particular que causa los signos y
síntomas. Esta tarea particular de solucionar un problema se conoce formalmente
como diagnóstico diferencial, que a su vez es quizá la más compleja y difícil
de todas las tareas que los médicos realizan de manera regular.
Con mucha frecuencia los
estudiantes que cursan los primeros años de entrenamiento médico concluyen que
el diagnóstico de cualquier enfermedad determinada es un proceso relativamente
directo, piensan erróneamente que estos signos y síntomas representan criterios
bien definidos en los que puede confiarse para hacer un diagnóstico correcto.
Con el tiempo, los médicos
novatos aceptan que no todos los signos y síntomas característicos de una
enfermedad, se encontrarán en un caso particular de la misma.
Robert Gagné, psicólogo de la
educación, sugiere que los seres humanos tienen cinco capacidades intelectuales
básicas: capacidad para desarrollar las bases del conocimiento mediante la
adquisición de información, capacidad para realizar varias habilidades
intelectuales generalizables, capacidad para construir y ejecutar estrategias
cognitivas, para aplicar habilidades psicomotoras y para desarrollar actitudes.
Aunque no hay duda acerca de que
las habilidades intelectuales son un factor, parece que tienen un peso menor
que el conocimiento específico sobre el problema y la enfermedad.
En esencia, el modelo de Gagné
sugiere que el ambiente de aprendizaje debe diseñarse para optimizar el
desarrollo progresivo de las habilidades intelectuales que permiten a los seres
humanos realizar tareas superiores para la solución de problemas.
No es sorprendente que, como
resultado de la enseñanza médica con una orientación instruccionista, los
estudiantes tienen el conocimiento declarativo, pero no pueden aplicarlo. En
las décadas de 1980 y 1990, Kolb presentó varios modelos teóricos de la mente
para construir un modelo educativo que condujera al aprendizaje más eficiente y
efectivo. En su teoría de “aprendizaje de la experiencia”, sugería que un
entrenamiento que apoyara al mismo tiempo la adquisición de información y el
desarrollo de capacidades intelectuales, y que también proporcionara
experiencias concretas, permitiría a los estudiantes desarrollar el
conocimiento procedimental necesario para realizar de forma gradual tareas
significativas de manera competente.
Está claro que los programas de
entrenamiento para atención a la salud usarán cada vez más una estrategia
basada en las ciencias del aprendizaje para la instrucción en el diagnóstico
diferencial.
La medicina está entrando a un
nuevo mundo de práctica y entrenamiento médicos. La mente humana es cada vez
más capaz de reflejar, con validez creciente, cómo el cerebro procesa la
información y cómo podría permitírsele
trabajar de manera más eficiente y efectiva.
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